A golpe de látigo (1979)

wave (1K)

El segundo disco del grupo liderado por el único e inimitable José Carlos Molina (y esto es decir poco porque realmente él es Ñu y el resto de componentes fueron cambiando quizás con demasiada frecuencia).

Un buen disco donde se nota claramente la influencia en su música de Jethro Tull como en la intro de "A la caza del ñu" o en alguno de los mejores temas del disco como "El flautista" (uno de los clásicos de su repertorio) o "La galería". Esto ha sido usado en demasiadas ocasiones como argumento para la crítica negativa de la banda, en muchas de ellas de forma injusta. Difícil para cualquiera tocar la flauta en un disco de rock y que no te comparen con Jethro Tull ¡eso si lo haces bien!.

Hay otra vertiente de su música que tiene un punto más cercano al rock duro donde suenan más a Deep Purple como en "Velocidad" o "A golpe de látigo", por los teclados pero sobre todo por la forma de cantar de Molina, pero ¿qué grupo de rock de los ochenta no se ha visto influenciado por los Purple o por Led Zeppelin? Pues eso...

El sonido podría ser mejor (es el típico de Chapa Discos) pero no es tampoco malo y a fin de cuentas está grabado en España en una época en que con los medios y los apoyos que había para grabar y publicar rock era poco menos que una osadía. Dicen que el presupuesto no les llegaba para hacer la portada y que fue financiada por la marca de ropa vaquera Wrangler a cambio de que Molina llevara una de sus cazadoras en dicha portada.

La producción comenzó en manos de Vicente Romero a pesar de la mala experiencia que había tenido en el disco anterior por los roces debido a la personalidad de Molina y convencido por las promesas de seriedad de este. Sin embargo un nuevo quilombo liado por Molina hizo a Romero abandonar el proyecto y el disco acabó de ser grabado por Vicente Cruz.

Un buen disco de un grupo especial y diferente que ha sido injustamente semiolvidado y que habría que recuperar y darle el valor que merece en la historia del rock español.

Track list
Producido por Vicente Romero