Mala tiña
Tú que, yo que
Amaina tempestad
Amenaza desastre
Contigo mismo
La cera que arde
Angelitos
A moco tendido
Rompe la cadena
Ni gozo ni calvario
A veces cuesta llegar al estribillo
Producido por Eugenio Muñoz
El álbum que hace el número catorce en la discografía de Rosendo sale a la luz en un momento en que, como él mismo comentaba en una entrevista, se encontraba en el "estribillo" de su carrera. Después de muchos años de currárselo a base de pelea y trabajo duro por fin se sentía reconocido y sobre todo relajado, y es que a veces cuesta llegar a ese estribillo donde se siente uno cómodo.
Y es cierto que Rosendo tiene en ese punto de su carrera el estatus de clásico, de estar por encima del bien y del mal, ¡joder, es el rey!. De forma que sus discos ya no se analizan como buenos o malos, tienes garantizado un mínimo de calidad y tampoco te vas a llevar demasiadas sorpresas, en este caso ninguna.
Si te gusta, genial y si no... yo que me alegro tanto por ti.
Un trabajo irregular que va alternando canciones que me gustan con otras que me dejan confuso.
Abre con el pelotazo que es "Mala tiña", esto promete.
Sigue con el que me parece que fue single "Tú que... yo que" que te deja pensando y en la duda.
A continuación suenan "Amaina tempestad" (un solo final brutal que alguien decide cortar con un fade out, que me lo expliquen), "Amenaza desastre" y "Contigo mismo" (con un riff que podría estar estar entre los míticos de su repertorio). La cosa remonta, vamos bien.
Luego viene una balada, y bueno, un descanso a mitad del disco siempre viene bien. Para mi gusto mejor la letra que la música, ese ritmo reagge no es la primera vez que se puede oír en una canción suya pero nunca me ha terminado de cuadrar. Fantástico solo, eso sí y por cierto, hay varios muy buenos a lo largo del disco aunque no brillen como deberían.
De ese punto al final digamos que el talento de Rosendo solo se intuye, se administra con cuentagotas. No son sus mejores composiciones.
Por ejemplo en "Angelitos", no es que deje de lado su fina ironía pero tira de más agresividad de lo habitual a la hora de cantar la letra y no sé si funciona.
Como curiosidad en la canción "Rompe la cadena" colabora escribiendo la letra Rodrigo Mercado, hijo de Rosendo. Bonita la guitarra acústica, algo con lo que Rosendo no se prodiga.
El resto de cortes "A moco tendido", "Ni gozo ni calvario" y "A veces cuesta llegar al estribillo" ahí quedan, pero no creo que sea las más pedidas por el público en los conciertos.
Cuando termina la reproducción te quedas pensando que Rosendo es capaz de hacer un disco mejor simplemente con otra producción y un par de canciones mejores.
Lo que sí es cierto que no me gusta del disco es algo que no tiene mucho que ver con Rosendo. Me refiero al sonido general del cd, suena como demasiado metálico, poco analógico, con poco cuerpo. Y es una pena porque en contrapartida el disco se publicó, además de en versión cd normal, en vinilo y también la edición que yo tengo que es un digibook, un librito muy cuidado y muy chulo. Una edición tan bonita como incómoda a la hora de sacar el cd de la funda.
No es el mejor disco de su discografía ni de lejos pero tampoco creo sea un álbum para dejar pasar.