"From the Inside"
"Wish I Were Born in Beverly Hills"
"The Quiet Room"
"Nurse Rozetta"
"Millie and Billie"
"Serious"
"How You Gonna See Me Now"
"For Veronica's Sake"
"Jackknife Johnny"
"Inmates (We're All Crazy)"
"Wish I Were Born in Beverly Hills"
"The Quiet Room"
"Nurse Rozetta"
"Millie and Billie"
"Serious"
"How You Gonna See Me Now"
"For Veronica's Sake"
"Jackknife Johnny"
"Inmates (We're All Crazy)"
Producido por David Foster
En mi opinión el disco más personal y musicalmente completo de toda su extensa discografía.
Siempre basado en el puro Hard Rock americano, Alice Cooper ha sabido rodearse de excelente músicos, productores y compositores que le ayudaran en su labor. Y en este caso contaba ni más ni menos que con Bernie Taupin, co-creador de muchos de los temas de mayor éxito del mismísmo Elton John. La combinación del estilo más melódico y complejo de Bernie Taupin con la crudeza de Alice Cooper, dan como resultado algo muy especial.
Es un disco bastante trabajado en cuanto a coros, orquestaciones y arreglos, pero sin ningún exceso ni sobreproducción: todo está en su sitio, con muy buen gusto y sonido perfecto que suena fresco incluso escuchándolo hoy mismo, después de más de 30 años desde su grabación. Los temas más duros suenan poderosos y las baladas te ponen la piel de gallina.
He dicho antes que este era su disco más personal en mi opinión, ¿por qué?... estamos ante un diario íntimo y personal de Alice Cooper en el que nos narra en primera persona las experiencias vividas durante su internamiento en una clínica para enfermos mentales, en donde se desintoxicó de su adicción al alcohol.
Comienza con el tema que da título al disco, "From The Inside", en donde habla de los lapsus de memoria sufridos durante su fase de alcoholismo más agudo (en alguna entrevista Alice Cooper reconoce no recordar periodos largos de su vida, e incluso giras enteras).
Nos presenta a los personajes que conoció allí (un ex-veterano de la guerra de Vietnam, una pareja de enamorados psicópatas, una enfermera excitante...), así como lo que pasaba por su cabeza cuando le encerraban en "The Quiet Room" ("La habitación tranquila", la pequeña sala totalmente acolchada en donde encierran a los enfermos que entran en una fase violenta), encontramos una canción que es en realidad una carta dirigida a su mujer, en la que se disculpa con ella y se pregunta cómo será su vida cuando salga de allí... y como colofón final, un homenaje a todos los chiflados, como no podía ser de otra manera y conociendo el agudo sentido del humor de Alice Cooper, con el tema "Inmates, we´re all crazy" ("Internos, estamos todos locos").
La carátula en la edición original en vinilo de este disco era ya en sí una obra de arte, con puertas que se abren por todos lados... en una de ellas, que pasa casi desapercibida, podías descubrir una foto de Alice Cooper en la "Quiet Room", cómo no, con la camisa de fuerza puesta.
En mi opinión, uno de los mejores trabajos de Alice Cooper y de la historia del Rock... ¡discazo al canto!.
(Angel Guirao)