Kevin Prosch, compositor, cantante, guitarrista, productor y multinstrumentista, pertenece a lo que se ha dado a llamar "Rock Cristiano", aunque la música que él hace difícilmente se pude encasillar en el Rock, ni en ninguna otra etiqueta. Cuando hablamos de "música cristiana" nos referimos a la corriente Evangélica, y existen grupos de todos los estilos, desde el puro Gospel hasta Trash Metal o Punk, por sorprendente que parezca. En USA es de lo más normal encontrar grupos de corte cristiano-evangélico, e incluso muchos de ellos llegan a estar en los primeros puestos de las listas de ventas, y no pocas veces la gente ignora que su mensaje es religioso.

Dejando aparte mis propias creencias -si es que las tengo, y además carece de todo interés en este momento saberlo-, pregunto: ¿qué importancia tiene, cuando escuchas una canción y te emociona, si la letra está dedicada a la novia del que la compuso, o a Jesucristo?.

Kevin Prosch era un sencillo minero de Texas, bebedor y heroinómano, que en sus ratos libres se dedicaba a componer canciones y tocarlas en los bares y pubs locales. Dicen los que lo escucharon en aquellos días que la gente acudía a ver sus actuaciones por lo emotivas e inspiradoras que resultaban. Enseguida se corrió la voz, y al poco tiempo sus conciertos estaban abarrotados. Un día Kevin Prosch "vió la luz" y dejó las drogas, consiguió un contrato con una discográfica orientada a la música Cristiana y al poco tiempo ya estaba grabando discos y actuando delante de miles de personas. No tardó en darse cuenta de que aquello no estaba hecho para él, y, ante nada menos que tres diferentes ofertas de grandes discográficas multinacionales que pretendían lanzarlo a nivel mundial, las rechazó todas, recluyéndose en su casa y dedicándose a su familia.

No dejó de hacer música en ningún momento y vendía sus discos desde el garaje de su casa. Actualmente tiene una modesta página web y ha montado un pequeño estudio de grabación en su pueblo, Amarillo (Texas). Desde allí sigue grabando sus canciones, pero antepone sus servicios de productor a grupos o músicos nuevos, a los que incluso promociona haciéndoles un hueco en sus propios discos, y un buen hueco, puesto que a veces tienen más protagonismo los "artistas invitados" que el mismo Kevin Prosch. De vez en cuando hace algún concierto en directo por su zona, y que yo sepa sólo ha hecho una gira Europea, de la cual hay un vídeo-documental grabado que resulta impresionante: cada vez que llega a una nueva ciudad, Kevin Prosch se dirige a los barrios más marginales e invita a mendigos, drogadictos y prostitutas a su concierto. No es raro escuchar claramente como en medio de una canción rompe a llorar, con la voz temblorosa. Entre él y el público se produce una especie de catarsis y la gente también llora, ríe o mueve los brazos con los ojos cerrados.

Respecto a la música que hace, aunque ha tenido una gran evolución con el tiempo, y por describirla de alguna forma, es una inmensa mezcla de inluencias entre Rock, Country, Gospel, Étnica, atmosférica, electrónica a veces en alguno de sus últimos trabajos... siempre está a la búsqueda de nuevos sonidos e incorpora instrumentos raros y curiosos, como el Didgeridoo o el arpa. Su música realmente es inclasificable y hay que escucharla, pues no se le pueden poner etiquetas.

Desde hace años está rodeados de los mismos músicos, en lo que sería la típica formación de Rock: bajista, batería y teclista, que como él son capaces de dejar libertad para la improvisación y la inspiración del momento, los temas están escritos pero siempre suenan distintos, se nota que entre ellos hay una gran compenetración e incluso tiene un disco que sólo contiene improvisaciones en directo.

 

Reckless mercy (1998)

"Reckless Mercy" es uno de los últimos discos que Kevin Prosch grabó antes de seguir por su cuenta y riesgo.

He escogido éste por ser el primero que escuché de él y porque es muy emotivo, a nadie que le haya puesto este CD se ha quedado frío, aunque esto ocurre con todas sus grabaciones. Kevin Prosch transmite emoción porque realmente la siente ,es algo auténtico de verdad, y se nota.

Respecto a las letras de carácter Cristiano, que nadie se asuste, muchas de ellas simplemente están dedicadas a su mujer, a alguna de sus hijas, o bien son de carácter pacifista o antiracista. Hay que decir también que para algún sector más radical de la corriente Evangélica las letras de Kevin Prosch no son de su agrado, ya que él es un defensor de los homosexuales, las prostitutas, la gente más desfavorecida y mal vista, e incluso exige respeto para todas las demás creencias religiosas.

La media de duración de cada tema en este disco es de nueve minutos, pero en ningún momento se hace pesado, al contrario... la música y la melodía de la cálida voz de kevin prosch te van cautivando, te van arrastrando.

Es curioso porque llega un momento en que me encuentro sin adjetivos para describirlo, es simplemente un disco magistral, una lección de autenticidad musical, creo que cada uno deberíamos descubrirlo por nosotros mismos.

Aunque suene infantil, si un día un incendio arrasara mi casa y sólo pudiera salvar un CD, sólo uno... sin duda sería este.

(Angel Guirao)

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